Principios

Feng significa "viento" y Shui "agua" (se pronuncia "fong shuei").

En la cultura China, el viento suave y el agua en movimiento siempre han estado asociados a la buena cosecha y a la salud, mientras que vientos fuertes y el agua estancada se relacionan con sequías y enfermedades.

Por lo tanto, el  "buen feng shui" viene a significar buena fortuna y larga vida, y "mal feng shui" significa mala fortuna y enfermedades.

El Feng Shui no es una superstición o una receta de aplicación generalizada. Es el arte y la ciencia de entender las fuerzas de la naturaleza, a fin de diseñar casas y lugares de trabajo que se integren adecuadamente al entorno, en lugar de chocar con éste. Nos ayuda a vivir en armonía con el mundo, promoviendo el flujo de energía positiva y neutralizando la energía negativa.

Al igual que la medicina tradicional China, el Feng Shui tiene una rica y amplia tradición con un vasto y diverso conocimiento, por lo que toma años llegar a ser un Maestro en esto.

Dentro de los fundamentos del FENG SHUI se encuentran los conceptos de CHI, I CHING, OCHO TRIGRAMAS y CINCO ELEMENTOS O FASES DEL CHI.
img01
img01
CHI

Tal vez el principio más básico y general del pensamiento taoísta sea el concepto del Chi o Qi. Su importancia para la filosofía china se ha planteado en las obras populares de Lao Tzu (604-511 A.C.) y Chuang Tzu (399-295 A.C.), pero sus orígenes se remontan a miles de años atrás.

La palabra Chi o Qi tiene muchas definiciones, como energía, aliento del dragón, esencia vital y muchas más. Aunque es difícil de definir, se puede considerar como la energía que activa el universo.

El Chi se condensa y se dispersa, en ciclos alternativos de energía positiva y negativa (Yin y Yang), y se materializa en diferentes formas y aspectos. No se puede crear ni destruir. En cambio, el Chi se transforma y reaparece en nuevos estados de existencia. Según esto, todos los estados de existencia son manifestaciones temporales del Chi, especialmente los de la materia física.

El Chi es el origen de todo el movimiento del universo. Los movimientos de las estrellas y los planetas, la radiación del sol y los esquemas de nuestros pensamientos y emociones se producen gracias al Chi. Está considerado como la fuente de nuestra fuerza vital y el factor animado que hay en todos los seres vivos.

El Chi, además, mantiene las cosas unidas. Es lo que hace que los componentes de nuestros cuerpos no se separen y disipen. Cuando un cuerpo humano pierde su aliento vital, desaparece de él la energía original (fuerza vital) y deja que se descomponga.

El Chi mantiene en su lugar los órganos, las glándulas, los vasos sanguíneos y demás partes del cuerpo. Cuando se debilita el Chi, puede producirse una relajación de los órganos en la que caen de su posición normal, produciéndose un mal funcionamiento y la falta de salud. El Chi, además, calienta el cuerpo: cualquier aumento y  disminución del calor del cuerpo indica la fortaleza de su flujo. 
 
La idea del Chi no es exclusiva de los chinos. Casi todas las culturas antiguas del mundo tienen una palabra para expresar este concepto. 

En hebreo, la palabra que utilizan es “Ruach” y aparece en el primer capítulo del Génesis: "Al principio creó Dios el cielo y la tierra. El mundo no tenía forma y estaba vacío y las tinieblas estaban sobre la superficie de lo profundo y el Ruach (espíritu, viento o hálito) de Dios se movía sobre la superficie de las aguas." Génesis I: 1-2. El Ruach estaba presente en la creación del universo, incluso antes que la luz. Este término significa Hálito de Dios o Hálito Divino.

En Japonés se emplea el término Ki, ampliando el concepto de Chi para incluir la idea china de Yi o propósito, que da a entender que nuestra mente o voluntad tiene una influencia trascendental para gobernar el movimiento del Chi, algo muy importante para la meditación y las artes marciales.

En sánscrito la palabra que significa Chi es “Prana”; en tibetano “Lung”. En la lengua de los siux lakota se conoce como “Neyatoneyah”; los originarios del Kalahari le llaman “Num”, que significa energía que hierve; y en el mundo islámico se le llama “Barraka”.

Aunque son muchas las culturas que tienen conocimiento del Chi, los chinos han refinado este concepto y lo han integrado en su cultura a un nivel inigualable. El Chi es el factor central en torno al cual giran en China la medicina, las artes marciales, la meditación, la ciencia, la pintura, la caligrafía, la arquitectura, la decoración interior y la poesía.
I CHING

"El I Ching o Ji Ying conocido como el Oráculo Chino o Libro de las Mutaciones, es el único de los cinco grandes libros canónicos de China, que sobrevivió a la quema decretada por el tirano Ch'in Shih Huang Ti, en el año 213 A.C. Las visicitudes de su composición y de su historia bibliográfica, imprecisan los orígenes absolutos del libro, porque denotan paternidades diferentes a cada parte que lo compone".

Tradicionalmente, se menciona a 4 autores: Fu Hsi, inventor de los signos lineares (líneas yin y yang), que componen los trigramas y hexagramas, el Rey Wen, su hijo, el Duque de Chou, y Kung Fu Tze (Confucio).

Comprende 64 Hexagramas, y cada uno habla de una situación diferente, ante una pregunta que le plantee quien lo consulta.

Los Chinos consideran que "agentes espirituales" especiales son quienes logran dar la respuesta precisa a lo que la persona desea saber.

El I Ching es un libro sabio, ya que plantea entre líneas, a lo largo de cada uno de los 64 hexagramas, que la persona debe conocerse a sí misma, a fin de que pueda interpretar, y llevar a cabo lo que éste le plantea. Esto significa que no puede ser consultado por personas inmaduras o frívolas.

Este libro es el que más influencia ha tenido en el bagage espiritual de los chinos, durante los últimos 3,000 años.

De acuerdo a la filosofía china existe una dualidad universal en sincronía, representada por el Yang (principio celeste), y el Yin (oscuridad).

El I Ching incluye 64 hexagramas, que son 64 actitudes o contextos humanos.

Las líneas de cada hexagrama son posiciones vitales y se manifiestan en celestes u oscuras, como elementos constituyentes aunque contrapuestos y complementarios, igual que el Yin y el Yang.

El I Ching pide una identificación de la persona con su tema, ya que la actividad que cada uno realiza es un medio de conocimiento interior. Esto significa que solo conociéndonos y comprometiéndonos, entenderemos.

"El consejo del maestro zen al artista que deseaba pintar al dragón es lapidario: - No le importe no haber visto tal criatura. Conviértase en ella, transfórmese en un dragón viviente y píntelo. No trate de seguir el molde convencional. El artista preguntó -¿Cómo puedo convertirme en dragón? - Concentre en eso toda su mente. Llegará el momento en que sienta que debe pintarlo. Ese será el momento en que usted se ha convertido en dragón y el dragón lo impulsará a darle forma".
img01
img01
Ocho Trigramas

Los ocho trigramas son los bloques fundamentales que conforman los 64 hexagramas del I Ching (trigrama = 3 líneas, hexagrama = 6 líneas).

Estos patrones o eventos cambiantes se correlacionaron en un modelo simétrico, que representa todas las posibles situaciones cósmicas y humanas. Este modelo son los ocho trigramas.

Los antiguos chinos reconocieron patrones matemáticos en la naturaleza. Ellos registraron la manera en que estos eventos macrocósmicos afectaban al microcosmos.

Cuenta la leyenda que Yu el Grande, de la dinastía Xia (2100 A.C.), después de una inundación, vió unas marcas, compuestas por puntos negros (yin) y blancos (yang), en el caparazón de una tortuga que emergió del rió Lo. Este patrón se conoce como el mapa del río Lo. Este diagrama denota cambio, transformación e interacción de las fuerzas de la naturaleza y del hombre.
Cinco Elementos o Fases del Chi

Los cinco elementos son las manifestaciones del Chi o Qi y sus interacciones durante su evolución. Para analizar mejor estas interacciones entre las cosas que existen en el universo, los chinos desarrollaron la teoría de los cinco elementos (Wu Xing) y les llamaron a estas cinco fases: Agua, Madera, Fuego, Tierra y Metal.

Las interacciones cíclicas de estos cinco elementos se pueden emplear para explicar las interacciones de todas las sustancias y materias del universo – todas las energías densas y sutiles que nos rodean y conforman.
Agua

El Agua es el lugar de nacimiento de la vida. Es tonificante y a la vez vigorizante. Las personas Agua poseen una inteligencia que les hace ir en busca de lo excepcional. No necesitan utilizar ningún imán para encontrar una aguja en un pajar, atraídos como se sienten por todo lo que se sale de la trivialidad mediocre. Transforman la piedra en diamante y puede que también el agua en vino... son alquimistas.

Relacionado con la sabiduría y la comunicación, este elemento es el encargado de “crear conciencia” y “transmitir”.

Por tanto, a la gente que requiere el elemento Agua, le conviene saber comunicarse y expresarse mejor, así como tener claridad de pensamiento, y pensar antes de hablar.
img01
img01
Madera

Símbolo del nacimiento – la primavera, cuando la naturaleza se encuentra en plena ebullición y adquiere fuerzas nuevas. La Madera está viva y en su interior discurre un líquido esencial, una energía de la que nadie puede prescindir. Los seres Madera son notables por su sutil equilibrio. Es casi imposible desconcertarles excepto durante breves momentos, rápidamente olvidados.

Relacionado con la creatividad y la amabilidad, este elemento es el encargado de “dar” – ser generoso y “hacer crecer” o educar o cuidar a los otros.

A las personas que requieren Madera les favorece ser más creativos y generosos.
Fuego

El Fuego es la fuerza en su estado puro. Nada se le resiste, y todas las puertas se abren empujadas por el calor de su aliento.

Los nativos de Fuego son extremistas. No conocen los términos medios, y la vida tranquila no está, evidentemente, hecha para ellos. Por esta razón pueden cansar pronto a los que, en su entorno, no aspiran más que a la tranquilidad serena del hogar.

Relacionado con la alegría, la creatividad, la vitalidad y la apertura, este elemento es el encargado de “transformar” y “generar emociones”.

Por tanto, a la gente que le viene bien el elemento Fuego, le conviene fomentar esas emociones y/o actitudes.
img01
img01
Tierra

La influencia de la Tierra está relacionada con los valores tradicionales que tanto siguen las personas regidas por este elemento. La Tierra habla de estabilidad y de confianza. Las personas Tierra dan la impresión de ser muy seguras de sí mismas, aunque no siempre lo son.

Pueden ser posesivos. Delimitan muy bien su territorio y si algo les incomoda no dudan en manifestarlo de inmediato.

Relacionado con la seguridad y la confianza – en uno mismo sobre todo (autoestima) -, este elemento es el encargado de “estabilizar” y “conformar”.

Las personas que necesitan Tierra les conviene fomentar su autoestima y ser más seguros de sí mismos.
Metal

Enfocado al sentido de la justicia y la igualdad, la gente Metal es concisa, fría y calculadora.

Son sabios que a veces se ignoran, pero hay quien aprecia sus cualidades y, como por una reacción física, se las reenvía parcialmente.

Relacionado con la disciplina y la producción, este elemento es el encargado de “ordenar” y “unir”.

A las personas con necesidad de Metal o que tienen Metal como elemento útil o favorable de acuerdo a su carta BaZi o de Cuatro Pilares del Destino, les convendrá ser calculadores, metódicos, organizados y fríos.
img01